domingo, 28 de junio de 2020

Furmiga, el fútbol de las hormigas


Por aquellos días, el gran árbol hueco estaba rebosante de actividad. Se celebraba el campeonato del mundo de furmiga, el fútbol de las hormigas, y habían llegado hormigas de todos los tipos desde todos los rincones del mundo. Allí estaban los equipos de las hormigas rojas, las negras, las hormigas aladas, las termitas... e incluso unas extrañas y variopintas hormigas locas; y a cada equipo le seguía fielmente su afición. Según fueron pasando los partidos, el campeonato ganó en emoción, y las aficiones de los equipos se fueron entregando más y más, hasta que pasó lo que tenía que pasar: en la grada, una hormiga negra llamó "enanas" a unas hormigas rojas, éstas contestaron el insulto con empujones, y en un momento, se armó una gran trifulca de antenas, patas y mandíbulas, que acabó con miles de hormigas en la enfermería y el campeonato suspendido.

Aunque casi siempre había algún problema entre unas hormigas y otras, aquella vez las cosas habían llegado demasiado lejos, así que se organizó una reunión de hormigas sabias. Estas debatieron durante días cómo resolver el problema de una vez para siempre, hasta que finalmente hicieron un comunicado oficial:

"Creemos que el que todas las hormigas de un equipo sean iguales, hace que las demás actúen como si se estuvieran comparando los tipos de hormigas para ver cuál es mejor. Y como sabemos que todas las hormigas son excelentes y no deben compararse, a partir de ahora cada equipo de furmiga estará formado por hormigas de distintos tipos"

Aquella decisión levantó un revuelo formidable, pero rápidamente aparecieron nuevos equipos de hormigas mezcladas, y cada hormiga pudo elegir libremente su equipo favorito. Las tensiones, a pesar de lo emocionante, casi desaparecieron, y todas las hormigas comprendieron que se podía disfrutar del deporte sin tensiones ni discusiones.

NOTA: este cuento del autor de cuentos infantiles Pedro Pablo Sacristán es para niños, pero les haría bastante más falta a muchos mayores. Por cierto,  ¿para cuándo la empatía entre diferentes?

Un abrazo fuerte amigos blogueros.

viernes, 29 de mayo de 2020

La Opinión




 
El dolor no siempre es curable, pero hay muchas formas de tratarlo
Parece que son tiempos muy duros, hay mucha gente asustada y algunos van corriendo a intentar hacer las paces consigo mismo temiendo, tal vez, que luego no tendrán tiempo para ello. (Así empezó la segunda quincena de marzo) pues bien, se termina el mes de mayo y desgraciadamente después de treinta mil muertes en estos dos meses y medio por el COVID-19 en nuestro país.  Lo que veo más sorprendente es que todo parece un espejismo, sí un espejismo por diferentes comportamientos de ciertas personas irresponsables y nada solidarias, es como emprender una carrera a ningún lugar. Si nos ponemos a observar el nivel político en este país nos damos perfecta cuenta de que avanzar en la dirección correcta no está al alcance de la ciudadanía española en general. El ambiente que se respira en cada intervención de esos politicuchos -de un bando y del otro- es claramente el enfrentamiento y el ridículo continuado, como si nosotros, los que hacemos con nuestro voto que estén ahí representándonos fuéramos tontos. (Siento adentro mío mil estrellas de vergüenza con la clase política que arrastramos) ¡¡Y eso que nos jugamos la salud!! Es intolerable estar a otras cosas mientras ronda la muerte. Pero algunos se empeñan en jodernos la vida por dinero e intereses de demora… o ese afán de poder irracional, -amigos míos- pienso yo que en el parlamento está el reflejo bien representado de lo que realmente somos y pretendemos, una mezcla de chulería, pillería, pasotismo y sálvese quien pueda. 
Vino a por nosotros y entre nosotros está
Mientras tanto, la pandemia COVID-19 corre tras la vida humana para darle fuerte y derribarla de una atacada, puedes tomarlo como quieras bien o mal, eso no va a cambiar que el bicho azote a diestro y siniestro e invisiblemente te alcance donde estés …
La cuestión puede ser pensar que esto pasará y que quizás nos enseñe a vivir de otra manera, quizá nos enseñe que tenemos que ser más solidarios y poder ayudar como sea y dentro de nuestras posibilidades a quien más lo necesita.
Quizá nos enseñe que el planeta necesita menos contaminación menos consumo estéril y mejor trato.
Quizá nos enseñe que no hace falta asaltar supermercados, y que, con un par de huevos, legumbres, cebolla y papas estamos apañados, tal como lo hacían nuestros abuelos.
Quizá nos enseñe que el miedo a perderlo todo NO conduce a nada, y nos abra los ojos a desapegarnos de las cosas materiales con más determinación y normalidad.
La vida puede ser más fácil de lo que pensamos, si estamos dispuestos a dejar el ego y el egoísmo apartado un poco (nadie es más que nadie). Menos reproches y más compromiso.
Como siempre cada uno lo hará según su grado de conciencia (algunos, aparentemente no la tienen) unos con pánico, otros con buena aceptación, otros con amor y aprendizaje.
Yo os puedo decir que la salud no la cambio por coches, pisos, chalets, garajes, edificios ni una buena cuenta bancaría con tarjeta oro para gastar y fardar, ni fondos de inversión, y mucho menos, si esos fondos son buitres carroñeros. No cambio la salud por nada en el mundo. Defiendo al cien por cien la sanidad pública y universal desde siempre, yo, aquí presente, gracias a ella estoy aquí contándola, defiendo que las instituciones ayuden de una forma acertada a quién más lo necesite, a ese colectivo marginado y fuera del sistema que nos hemos dado los privilegiados. Y es que NO se puede vivir con tanta miseria de hambre y vidas en penuria a nuestro alrededor sean de donde sean estas personas del color que sean o raza y país del que procedan. ¡No puede ser! está claro que hay muchas cosas que están fallando, algunas han fallado para siempre.
Es lo que hay, considero que no le debemos dar más poder al pánico que unos cuantos nos quieren hacer ver, pues el miedo se retroalimenta sin darte cuenta. Debemos pensar que otra vida es posible y que cuanto mejor esté la humanidad mejor nos irá a todos, si todo el mundo tiene para comer y gastar en comprar ropa vivienda donde vivir dignamente seguramente todos los Estados y empresarios lo agradecerían porque de ahí viene el consumo en toda regla para que las compañías grandes y pequeñas puedan sobrevivir.
NO me rindo aun pensando que la utopía es una isla desconocida en la que se llevaría a cabo la organización ideal de la sociedad. Tomás Moro allá por el siglo XVI decía que en la utopía no hay pobres ni mendigos y que, aunque nadie tiene nada todo el mundo es rico. 😉
Mucha fuerza y energía para todo el mundo mundial, saldremos de esta, seguro, yo ya estoy trabajando en ello.  👍👍💪❤
 
La carrera de la vida es breve, la de la gloria es eterna.
PSD: Quiero enviar mis más sinceras condolencias a todos los familiares y amigos de los fallecidos. D.E.P. esta cruz del dolor es para ellos y ellas allá donde estén.