Quiero terminar este mes con un relato de alegría, de ganas de vivir, de la belleza que hay en experimentar cada día. En conocer personas nuevas, con distintos caracteres y formas de pensar. Me encanta la gente que, aun pensando diferente, sabe respetar a quienes no ven el mundo como ellos.
Doy gracias a la vida por permitirme el lujo de sentir amor: por mí, por mi gente, por la humanidad. Incluso cuando esta parece cada día más viciada por la desinformación, los bulos y un capitalismo que, en mi opinión, todo lo devora y todo lo destruye para la mayoría, mientras solo unos pocos miles se benefician de ello. Quizá algún día este modelo se agote y pasemos a otra forma de vivir, más justa y mejor para todo el planeta.
He descubierto también que existen personas que creen ser felices únicamente al verte roto o destruido. No saben que, desde su ignorancia y ruindad, la vida termina sorprendiendo. Y cuando eso ocurre, ya no hay marcha atrás. Es el camino del mentiroso, de quien vive sin escrúpulos ni principios.
Mientras tanto, yo seguiré erre que erre, envuelto en la esperanza de ser cada día un poquito mejor persona.
Gracias a todos los que me ayudáis a crear y
a creer.
Gracias de corazón.