jueves, 29 de septiembre de 2016

La tozudez



La misma definición de tozudo ya nos indica que es una persona rígida, obstinada o cabezona, que se encierra excesivamente en sus propias ideas y conceptos sin ver más allá de sus ojos। Los tozudos son como los burros, siempre llevan la cabezada puesta y no ven ni a derecha ni a izquierda, sólo lo que tienen delante: es la persistencia sin argumento.
 
El tozudo acostumbra a ser inflexible, a cerrarse en su opinión, a persistir en su propio camino, incluso cuando se da cuenta de que está equivocado। El perfil psicológico del tozudo presenta síntomas de rigidez, baja autoestima, ciertas dosis de intolerancia y es muy reflectario a cualquier opinión contraria a la suya. Habitualmente, los tozudos quieren que el mundo cambie, en lugar de cambiar ellos.


Como un ejemplo clarificador para entender mejor el tema, podríamos decir que todos hemos llegado a este mundo buscando un tesoro, como la felicidad, y para encontrarlo hemos de cavar en un terreno. Unos cavan y cuando ven que no encuentran nada, desisten; éstos son los inconstantes. Otros cavan y cuando observan que no lo encontrarán en un lugar, cambian y lo hacen en otro; éstos son los persistentes. Y un tercer grupo de personas son las que cambian y a pesar de que ven que no lo encontrarán, siguen cavando; sin duda son los tozudos: personas que persisten en el mismo lugar, con las mismas herramientas y con carencias de flexibilidad y observación de oportunidades.


Debido a su posible baja autoestima, una persona tozuda necesita reafirmarse, reafirmar su propia verdad y personalidad; por eso, para conseguirlo, habitualmente no escucha, porque quiere que su propia opinión sea suficiente, auto alimentándose constantemente. También, el tozudo acostumbra a querer hacer las cosas como a él le gusta, sin dejar que nadie participe de la planificación. En cierto sentido es un caprichoso de su proyecto, que obvia otras incorporaciones porque su propio juguete le hace más ilusión que la aportación de otras personas.



Cómo ayudar a un tozudo


· No descalificarlo. Habitualmente, la descalificación produce más rechazo e incita al tozudo a reafirmarse en su postura.


· No competir para ver quién es más tozudo. Ponernos a su nivel es perder nuestro sentido de la realidad y de nuestra proyección hacia el problema o la situación a resolver.


· Ayudarlo a entender de manera práctica que la flexibilidad es el alma del progreso. Para ganar el futuro es necesario plantear tantas opciones de posibilidades como sea posible, probar abrir todas las puertas y ensayar tantos planteamientos como sean necesarios para resolver cualquier problema.


· Comunicarle con hechos prácticos, que la perseverancia flexible es el mejor camino para lograr una meta, mientras que persistir en una sola idea o concepto para llegar a una meta no es perseverancia, sino inmovilismo.


· Hacerle reflexionar con el símil: la mente es como un paracaídas, solamente funciona cuando está abierta. Y, especialmente, en la relación con el tozudo, actuar con una mente despierta y receptiva, incorporando otras propuestas o parte de ellas con buen ánimo y sentido constructivo.


· En ningún caso discutir, incluso en situaciones complejas. En el caso de total discrepancia y necesidad de proponer otra opción, enviarle una información muy concreta y concisa sobre la situación a tratar. Decirle: “Desearía que me escucharas 30 segundos. Este tiempo puede ser suficiente para transmitir otra opción, otra posibilidad, una luz diferente de la suya. Discutir o encapricharse a hacerle cambiar de opinión es perder el tiempo. Mas vale sintetizar nuestra opinión en un tiempo reducido, pero efectivo en la transmisión, y dejarlo que reflexione por su cuenta.


· Incorporar una parte de alguna idea o propuesta del tozudo, con la finalidad de que se dé cuenta de que la totalidad de su pensamiento y actitud no es la absoluta verdad, pero que una parte sí. De esta manera se le puede mostrar que la verdad de algo es diversa y puede ser compartida y adaptada.


· En el caso de un tozudo patológico, no perder el tiempo con reflexiones y planteamientos de

ayuda. Normalmente no cambian, y si lo hacen es debido a una lenta maduración personal a través de los años.


El Sr. Don. Josep Marc Laporta. que es escritor, musicólogo, sociólogo, psicólogo y experto en mediación de conflictos en diferentes ámbitos de la consultoría social nos indica perfectamente la tozudes de una persona y que hacer para salvarnos de ella. Recomiendo la lectura de sus exposiciones en diferentes temas de la vida. Está muy bien para aprender, comprender y asimilar ciertas cuestiones de la vida cotidiana.

Un abrazo para todos mis seguidores blogerosGracias por vuestros correos y mensajes.

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