martes, 30 de marzo de 2010

Invisible a ti


INVISIBLE A TI


Te lo había susurrado al oído

te lo había transmutado en el reflejo de la mirada.

Sabes que te visito invisible,

observando la figura de tu silencio

la luz de tus ojos en el espejo de tu habitación

iluminando el dibujo de un beso enorme

convertido al vaho del cristal

de tu imagen justo, donde te gustas.

 Suave, sensible, delicado

con mis dedos sin roce en tu piel

la energía me aproxima y me deja

implantado en tus tejidos

armoniosos y calidos.

Invisible me cuelo en tu pelo

y sin que lo sepas

recorro tu cabeza

entrelazando los dedos del amor

para no perderme un solo rincón de tu secreto.

 Invisible busqué entre tus labios

la palabra que nunca pronunciaste en mí presencia.

 Por miedo, por pereza, por inseguridad. Pero que ahora sé

deseaste en silencio egoista.

 Mi respiración se acelera

y aunque tú no lo sepas

estuve en tu cuerpo

callado, sintiendo tu interno fuego

casi volcán Tenegia de la tierra canaria,

¡increíble experiencia!

 Unos gemidos tímidos y sinceros

se escapaban al galope de tu boca sensual

junto al movimiento de tus pechos

como únicos testigos de estos hechos.

 “Y es que mi amor es tan grande, tan inmenso, tan de verdad”

que invisible a cualquier momento inesperado

sigo este aprendizaje y visito tu lecho una vez más.  






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